¡Agárrese, Villavo, que esto parece de novela! Resulta que el concejal liberal y actual presidente del Concejo de Villavicencio, Omar Amado López Jaramillo, no se aguantó las ganas y metió demanda… ¡contra su propia abuelita! Sí señores, así como lo leen.
La doña en cuestión es Marina Robayo de López, mamá de su fallecido padre, el exalcalde Omar López Robayo. Y como si fuera poco, no solo la demandó a ella, sino también a sus tíos, hermanos del difunto. Porque si va a reclamar, que sea en combo.
El chisme legal dice que el concejal quiere echarle mano a una tajada de $718 millones, según documentos del Juzgado Sexto Civil del Circuito de Villavicencio. ¡Vaya, vaya! Pero el juez, con la mano en la conciencia, le negó la medida cautelar de embargo que había solicitado el demandante. Como quien dice: «Mijo, bájele al afán, que así no es la vuelta».
¿PERO EN SERIO, CONCEJAL?
Aquí viene lo más indignante: el concejal ya ha recibido su parte de la herencia. Sí, le dieron su tajada tras la trágica muerte de su padre en 2005, incluyendo una indemnización del Estado y un edificio en el Barzal valorado en más de $7 mil millones. ¡Pero el hombre quiere más!
Y para colmo, familiares dicen que este concejal nunca visita a su abuelita. Solo se acuerda de ella cuando hay elecciones y va a buscar el votico. Pero ahora, hasta le cerraron las puertas del conjunto residencial donde vive la señora. ¿Será que lo vieron venir con el formulario de otra demanda?
Y mientras todo esto pasa, la abuelita, enferma y ahora internada en un centro clínico, tiene que lidiar con este dolor de cabeza que no le dio la vida, sino su propio nieto.
Concejal, su papá en paz descanse debe estar preguntándose desde el más allá: «Mijo, ¿a usted qué le pasa? ¡Si ya tiene su sueldo! No sea glotón».






