Por: Yeison Beltrán – Director de Red Villavo
En el Meta todos saben, todos murmuran, todos sospechan… pero nadie lo dice en voz alta. Hoy lo decimos nosotros: ASOSUPRO se convirtió en el contratadero más grande del departamento, manejando más de 575 mil millones de pesos en recursos públicos, especialmente de regalías, mientras las entidades territoriales se lavan las manos.
Lo grave no es solo el tamaño del negocio.
Lo grave es quién mueve los hilos.
ASOSUPRO está en manos de Andrés Vaquero Vanegas, un viejo conocido de las roscas politiqueras del Meta, siempre cercano a quienes mandan, a quienes reparten, a quienes “deciden”. Y ahora, curiosamente, desde ASOSUPRO terceriza los contratos que deberían ejecutar las entidades, convirtiéndose en un filtro perfecto para direccionar a dedo quién ejecuta la plata de los metenses.
¿Coincidencias?
El Meta está lleno de “coincidencias”.
Porque es muy raro, pero muy raro, que dentro del círculo de contratistas que pasan por ASOSUPRO aparezcan nombres que orbitan alrededor del representante a la Cámara Jaime Rodríguez.
Amigos, aliados, cercanos… pura gente de confianza.
Nombres como:
Luis Eduardo Sendoya Cediel, viejo conocido de Rodríguez.
Jesé Mauricio Reina Bravo, de Vías Urbanas del Meta.
Edgar Enrique Sarmiento Abogal, el de la Villa Olímpica.
Edgar Felipe Romero Barbosa, sí, el de los filtros de San José del Guaviare.
Shirley Marcela Alonso Díaz, candidata de Cambio Radical, el mismo partido del representante.
Y la lista sigue… porque con ASOSUPRO todos encuentran su pedazo del pastel.
Pero aquí viene lo más absurdo:
ASOSUPRO no responde disciplinariamente por nada.
Si el Ministerio detecta irregularidades, sanciona a la entidad territorial… ¡NO al contratadero!
A ASOSUPRO lo que le cae es un “regaño”, según palabras de la misma organización.
Un contratadero manejando plata pública sin consecuencias reales.
Un negocio redondo para todos… menos para el Meta.
Y mientras tanto, los líderes políticos del departamento siguen posando como salvadores.
Jaime Rodríguez ya hizo plata, ya acomodó gente, ya dejó el Meta desangrado, pero insiste en venderse como “la voz” del departamento.
Lo cierto es que la voz que se escucha es la de los contratos, no la de la gente.
Desde Red Villavo lo decimos claro:
El Meta necesita que alguien hable con nombre propio.
Y si a muchos les incomoda, lo lamento. Yo —Yeison Beltrán— no trabajo para tapar verdades, sino para contarlas.
Porque cuando la plata pública se vuelve un negocio privado,
cuando los contrataderos reemplazan al Estado,
cuando los amigos se vuelven contratistas…
el que termina pagando es el pueblo.
Y aquí seguiremos.
Esto apenas empieza.
ASOSUPRO tendrá más capítulos.






