Villavicencio está al borde de otro fracaso monumental en infraestructura. La ampliación del Hospital Departamental, una obra que debía estar lista en 15 meses por un costo de $80.389 millones, hoy es un desastre absoluto. La falta de planeación y la improvisación del gobierno del exgobernador Juan Guillermo Zuluaga, sumado al silencio cómplice de la actual gobernadora Rafaela Cortés, están llevando esta obra al borde de convertirse en un elefante blanco.
DESFALCO MILLONARIO Y RETRASOS SIN RESPUEST
Desde el inicio, el contrato ha sido un desastre: actas modificatorias, proyecciones erradas y nuevos desembolsos han marcado la ejecución de la obra. Ya se han girado más de $48.000 millones, pero apenas lleva un 20% de avance, según denuncias recientes.
El exdiputado y líder social José Manuel Sandoval ha lanzado un fuerte llamado a la gobernadora Rafaela Cortés, exigiendo que dé la cara y ponga en cintura a los contratistas. También cuestionó a la Agencia de Infraestructura del Meta, que ha guardado un silencio total mientras los plazos se vencen y los recursos de la salud parecen evaporarse.
¿QUIÉN RESPONDERÁ POR ESTE FRACASO?
Los ciudadanos del Meta no pueden permitir que esta obra se sume a la larga lista de proyectos inconclusos y saqueos descarados. Es momento de exigir respuestas, transparencia y acciones concretas antes de que sea demasiado tarde.
¿Dónde está la gobernadora? ¿Dónde está la Agencia de Infraestructura? ¿Quién está protegiendo a los responsables de este escándalo?
La salud del Meta no se vende, no se negocia y no se roba. ¡Exigimos justicia ya!






