Por no acatar la sentencia del Consejo de Estado que le quitó la investidura a Carlos Collazos, cuando jugaba a ser concejal de Villavicencio, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Meta se alista para darle su dosis de justicia a Oswaldo Avellaneda, exjefe de la duma departamental y, al parecer, experto en hacerse el de la vista gorda.
La próxima semana, la magistrada Teresa Herrera Andrade, quien tomó el caso por reparto (y vaya repartición), empezará a desenredar el enredo. Ya pidió a la secretaría de la Asamblea información sobre las acrobacias legales y el “silencio estratégico” de Avellaneda frente al tema. Parece que la novela apenas comienza, y no nos extrañe que termine en un capítulo lleno de «arrepentidos tardíos».






