En un explosivo discurso, el presidente Petro arremetió contra las políticas laborales del pasado, acusando al gobierno anterior de perpetuar la «esclavitud laboral» con leyes que priorizaban la estabilidad económica sobre los derechos de los trabajadores. En respuesta, el ex presidente Uribe defendió su legado, señalando que las reformas implementadas buscaban generar más empleo y desarrollo económico.
La controversia se centra en la Ley 50 de 1990, que según el presidente Petro, elevó la persecución sindical a delito y facilitó la creación de sindicatos con la personería jurídica automática. Por otro lado, Uribe destacó la reducción de la jornada laboral de 48 a 42 horas semanales como una medida progresiva que busca mejorar las condiciones de trabajo.
El debate ha polarizado aún más la opinión pública, con acusaciones de incitación al odio de clases por parte del gobierno actual y defensa de una «economía fraterna» por parte de la oposición. Mientras tanto, los trabajadores colombianos esperan ansiosos por conocer el desenlace de esta batalla política que podría determinar el futuro del empleo y los derechos laborales en el país.






