La gobernadora Rafaela Cortés vuelve a quedar en evidencia: al Meta le quedó grande su administración. El tan anunciado Plan de Alimentación CASABE, que prometía atender a más de 25.000 personas vulnerables, hoy es solo humo y promesas vacías.
Pese a las jornadas de preinscripción realizadas en agosto, el programa ni siquiera tiene operador contratado, porque el proceso contractual se vino abajo. En otras palabras: no hay raciones, no hay centros de atención y no hay nada.
Mientras miles de familias esperan una solución, la secretaria social, Diana Giraldo, anda de licencia, y la Gobernación se queda callada, como si la crisis alimentaria de los más pobres no importara.
¿Y qué podíamos esperar? Si quien la apadrinó políticamente fue Alan Jara, un nombre que ya pesa como un lastre en la política del Meta. La verdad es clara: a Rafaela Cortés le quedó grande gobernar.
Hoy los niños, adultos mayores y familias vulnerables siguen esperando la ayuda que nunca llega, porque la Gobernación se dedica a hacer anuncios bonitos, pero no sabe cumplirlos.
👉 La pregunta es: ¿hasta cuándo los metenses tendremos que aguantar un gobierno de promesas rotas?






